Estas son las pautas que te proponemos para sobresalir en un proceso de selección.
Existen dos tipos de cartas de presentación:
a) Carta de respuesta a un anuncio de empleo concreto
Acompaña a un currículum que se envía para responder a un anuncio de empleo concreto. Debe aludir necesariamente al anuncio en cuestión, señalando su referencia. Destaca por qué es interesante tu candidatura.
b) Carta de autocandidatura
Acompaña a un currículum que se envía a una empresa de manera espontánea, para que te tenga en cuenta en futuras selecciones. Debe constar qué te ha motivado a dirigirte a ella y qué le puedes aportar.
Si es interesante, las empresas suelen archivarlas y tenerlas en cuenta en posteriores procesos de selección.
La carta de autocandidatura debe cumplir los mismos requisitos generales de redacción y presentación que la carta de respuesta a un anuncio concreto.
Cómo hacer un currículum vitae
Los profesionales dedicados a la contratación de personal esperan que el Currículum Vitae sea la expresión clara y concisa de informaciones sobre los datos personales, la formación y la experiencia profesional de la persona que aspira a un empleo.
El primer objetivo que buscas a la hora de preparar tu Currículum Vitae es obtener un entrevista.
El Currículum Vitae cumple una triple función:
1) Presentarte a tu futuro empleador.
2) Concentrar la atención durante la primera entrevista sobre los aspectos más importantes de tu personalidad y de tu recorrido académico y laboral.
3) Después de la entrevista, recordar a tu futuro empleador los datos que mejor hablan de ti.
De los puntos fuertes de tu biografía, tu Currículum Vitae debe resaltar los que están en perfecta adecuación con la función que debes desempeñar en la empresa, pero sin mentir. Esto significa que a lo mejor debes modificar tu Currículum dependiendo del puesto de trabajo al que te presentes.
Cómo estructurar tu currículum vitae
Primero es preciso darle un título: "Currículum Vitae" de (nombre y apellidos de la persona), o solamente "Currículum Vitae".
A continuación, vienen las diferentes partes que un Currículum Vitae siempre debe tener, distribuidas de la siguiente manera:
Datos personales: Nombre y apellidos, lugar y fecha de nacimiento, estado civil, dirección personal, número de teléfono de contacto, dirección de correo electrónico, etc.
Formación académica: Estudios que has realizado, indicando fechas, centro, y lugar donde han sido realizados.
Otros títulos y seminarios: Estudios realizados complementarios a los universitarios que mejoran tu formación universitaria, indicando las fechas, el Centro y el lugar donde fueron realizados.
Experiencia profesional: Experiencia laboral relacionada con los estudios universitarios o que puedan ser de interés para la empresa que desea contratarte. No olvides señalar las fechas, la empresa dónde trabajaste y las funciones y tareas llevadas a cabo.
Idiomas: En este apartado mencionarás los idiomas que conoces y tu nivel. Si obtuviste algún título reconocido, como por ejemplo el 'First Certificate' en Inglés, que acredite tus conocimientos en estos ámbitos, indícalo.
Informática: Señala aquellos conocimientos informáticos que poseas: sistemas operativos, procesadores de texto, hojas de cálculo, bases de datos, diseño gráfico, internet, etc.
Otros datos de interés: En este último apartado señala todos aquellos aspectos que no han sido incluídos todavía, tales como: Carné de conducir, disponibilidad, etc.
Cómo presentar tu currículum vitae
Existen tres maneras de presentar un Currículum Vitae: la cronológica, la cronológica inversa, y la funcional.
1) El Currículum Vitae cronológico
Permite presentar la información partiendo de lo más antiguo a lo más reciente. Este formato tiene la ventaja de resaltar la evolución seguida. Pone de relieve, si cabe, la estabilidad y la evolución ascendente de tu carrera.
Su presentación cronológica ofrece el esquema ideal para la ulterior entrevista personal.
2) El Currículum Vitae cronológico inverso
Menos tradicional, esta presentación gana cada día más terreno. Consiste en empezar por los datos más recientes. Tiene la ventaja de resaltar tus experiencias más recientes que son obviamente las que interesan más a las personas susceptibles de contratarte.
3) El Currículum Vitae funcional
Distribuye la información por temas y proporciona un conocimiento rápido de tu formación y experiencia en un ámbito determinado. Es un perfecto instrumento de marketing porque, como no sigue una progresión cronológica, permite seleccionar los puntos positivos y omitir los eventuales errores de recorrido, los periodos de paro, los frecuentes cambios de trabajo...
El especialista en selección y contratación de personal está acostumbrado a estas tres formas de presentación de currículum, por lo que deberás escoger la que mejor conviene a tu perfil profesional.
Tu currículum no debe exceder de una o dos páginas.
Tienes que cuidar el estilo y evitar los errores de ortografía.
Antes de mandarlo, conviene someterlo a una lectura crítica por parte de terceros.
Tienes que cuidar la imagen: papel de calidad, caracteres apropiados al contenido, presentación airosa que facilite la lectura...
La fotografía adjunta tiene que ser reciente y de tamaño carné.
Presentación
No hay que convencer a nadie de la importancia de la imagen personal. La ropa, el peinado, los zapatos que llevamos o la montura de gafas que escogemos nos definen casi tanto como cualquier rasgo de nuestra personalidad. Al fin y al cabo, son la fachada que escogemos para presentarnos ante el mundo y constituyen una proyección de lo que somos o queremos ser.
Cuando nos presentamos a una entrevista de trabajo lo que queremos ser es el candidato perfecto para el puesto ofertado y, para conseguirlo, es fundamental causar una sensacional impresión al entrevistador. Hay quien se resiste a abandonar su personal forma de vestir para acudir a una entrevista de trabajo, pero míralo así: si tu estilo no encaja con la imagen que el inconsciente colectivo asocia a la profesionalidad estás echando piedras contra tu propio tejado en la batalla de los cruciales primeros 10 segundos de entrevista.
Cuando el entrevistador te vea entrar por la puerta, ¿qué debería pensar? Pues que eres un profesional impecable, competitivo y una persona en la que se puede confiar. Y eso, lo queramos o no, está asociado a un aspecto personal pulcro y aseado, en cierta forma neutro, que transmita eficiencia. Realizar el esfuerzo de adaptarse a ese patrón demuestra ganas de conseguir el empleo y respeto hacia el proceso de selección.
A la hora de escoger vestuario la consigna debería ser sencillez, buen gusto y naturalidad. Se trata de ir algo más elegante de lo habitual, pero sin excederse.
Aun así, el sentido común dicta una serie de normas válidas aplicables a casi todos los casos. Los estilistas que trabajan vistiendo a las personas que presentan un informativo en la televisión pueden servirte de referencia, ya que, para ellos, lo importante es conseguir la ropa sea tan adecuada que resulte invisible para el espectador. Se trata de transmitir credibilidad a través de una imagen seria, sensata y elegante, justo la que necesitas a la hora de buscar trabajo.
1) Las chicas: traje de chaqueta clásico (de falda o pantalón) para puestos ejecutivos, sobre todo en ambientes financieros. Para el resto de trabajos la norma es más laxa, aunque por lo general es mejor evitar los escotes pronunciados, las prendas transparentes o muy ceñidas y las minifaldas muy cortas. Mejor zapato cerrado (llano o con poco tacón) que sandalias, y mejor pantalón de pinzas y chaqueta de punto que tejanos y jersey. Un pañuelo al cuello de un color vistoso es adecuado si aligera una vestimenta demasiado oscura, pero por lo general es aconsejable limitar el colorido a los detalles, no al conjunto. Tampoco abuses de los accesorios llamativos y las joyas ostentosas (brazaletes de grandes dimensiones, pulseras de tobillo), y mejor elimina o tapa piercings y tatuajes visibles. Evita los peinados extravagantes y el maquillaje excesivo. Las uñas pueden ir pintadas, pero mejor si no las llevas demasiado largas o pintadas de colores llamativos. Utiliza una colonia fresca (huye de los perfumes pesados) y escoge un bolso (nunca mochila) elegante y discreto.
2) Para los chicos: para cierto tipo de trabajos será necesario presentarse con traje (mejor en tonos clásicos, como el azul oscuro o el gris, acompañado de una corbata discreta) y para otros será suficiente con camisa, tejanos limpios y americana. Nada de chupas de cuero, anoraks o sudaderas, y menos con motivos promocionales o mensajes vistosos. En cuanto al calzado, hoy en día existen muchas zapatillas deportivas que resultan casi elegantes, pero en la entrevista mejor optar por unos zapatos de cordones o similar de color oscuro. El pelo, bien cortado, y la barba, o afeitada del todo o bien arreglada. Nunca lleves camiseta (el polo tiene un pase), ni pantalones cortos o chanclas (aquí sin excepciones).
Tanto para mujeres como para hombres, el resto es cuestión de sentido común: trata de no renunciar del todo a tu estilo personal, pero adaptándolo a lo que sabes que se espera de ti. Observa una cuidadosa higiene personal (dientes y uñas limpios) y vigila el aspecto de la ropa (no estrenes, mejor usa ropa ya utilizada y bien planchada), ya que cualquier descuido en ese sentido puede arruinar cualquier conjunto. Hazlo así y te sentirás tan cómodo en tu piel que serás capaz de concentrarte en el mensaje que quieres transmitir y convertirte en el mejor candidato posible para el puesto que deseas.